El hallazgo de que agentes de IA autónomos se atascan en los CAPTCHA — los mismos acertijos diseñados para dejar fuera a los bots — es más que un detalle gracioso. Expone la brecha entre una demo donde un agente 'reserva tu viaje' y la realidad caótica de una web llena de inicios de sesión, banners de consentimiento, límites de tasa y muros de verificación humana. Los agentes heredan toda esa fricción.
Por eso diseñamos las funciones con agentes esperando el mundo real, no la demo. Traspasos claros cuando el agente choca, una persona en el circuito para los pasos de verificación, registros transparentes de lo que intentó y límites seguros sobre lo que puede hacer sin supervisión. Un agente que sabe cuándo detenerse y preguntar es mucho más fiable — y útil — que uno que falla en silencio tras un CAPTCHA.

